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La diversidad es diversa

Pulsa en las palabras destacadas para saber más

Nada une el género y el sexo, solo nuestras conclusiones binarias
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pol Galofre, un hombre barcelonés que se ha quedado embarazado, sí, un hombre. Joss Jaycoff, activista no binario. Lady Tacos de Canasta, más conocido como  Marven, una muxe​​ cocinera de México. En el mundo existen diferentes maneras de percibir el género de cada uno, estas personas son reales y el mayor impedimento para percibirlas es la tradición cultural binaria: hombre y mujer. En España solo se reconocen más de 37 géneros diferentes pero, ¿dónde radican todos estos géneros? ¿qué son los géneros?.

 

El punto de vista biológico

Empecemos hablando de biología, y de los famosos cromosomas y cariotipos XX y XY.  Por lo general en los mamíferos, la ciencia dice que  el sexo de un organismo está determinado por los cromosomas sexuales. En el caso de los humanos, son los cromosomas X e Y. Dejando a un lado los genitales, tradicionalmente se entiende como mujer aquellas personas con un examen cromosómico de resultado de XX y un hombre es considerado todo aquel con un examen cromosómico, pero esta vez con resultado XY. Aunque no siempre es así, en un artículo publicado por GK, un medio independiente latinoamericano, expuso el caso de María José Martínez, una vallista española que participaba en los World University Gamen en Japón en 1985 y explican así: “fue acusada de ser un hombre que se hacía pasar por mujer para competir en la categoría femenina”. Resultó que tras hacerle un examen cromosómico se descubrió que tenía cromosomas XY, considerado de los hombres, por mucho que se tratase de ser una mujer cisgénero con vagina, ovarios y senos. Tras estas declaraciones, Mª José Martínez, fue expulsada del equipo y le retiraron todos sus títulos, su novio la dejó y le quitaron su beca. Después de  haber sido humillada públicamente, afortunadamente, tres años más tarde volvió a competir al probar que su cuerpo no usaba esa testosterona que producía.

 

Resultó que Mª José Martínez era una mujer intersexual y tenía lo conocido como síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA). Este síndrome se presenta cuando una persona que es genéticamente masculina (tiene un cromosoma X y un cromosoma Y) es resistente a las hormonas masculinas (llamadas andrógenos). Como resultado, la persona tiene algunos o todos los rasgos físicos de una mujer, pero los caracteres genéticos de un hombre lo que muestra la razón de que su cariotipo es XY. 


Otra mujer con el mismo síndrome es Ana Belén Francia una intersexual , miembro de Kaleidos Intersex y GrApSIA, que describe  la intersexualidad como algo relacionado con el cuerpo y con el desarrollo biológico del organismo a nivel sexual.  Una persona intersexual es aquella persona en la que existen diferencias en el desarrollo sexual en cuanto a lo que se considera “típicamente femenino y típicamente masculino”. Esto puede suceder tanto a nivel de los genitales o a nivel hormonal, es decir, el ser intersexual está sujeta a la sexualidad de la persona y también a su genitalidad. Ana Belén sostuvo que en ese binarismo de los cariotipos XX y XY hay más diversidad, como personas con cariotipos XXXY, XYY, X0 e incluso personas con mosaicismo, una alteración genética que se da en personas creando células XX  y  XY a la vez.  Pasaría lo mismo con las hormonas estrógenos y andrógenos, lo que según Ana Belén es “absurdo” puesto que tanto hombres como mujeres segregan ambas hormonas solo que en diferente medidas. Entre toda esta diversidad nos encontramos a personas con un clítoris más desarrollado de lo normal, más pequeño o personas cuya  uretra no acaba en la punta del pene. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Orientación sexual vs Identidad de género

 

En este reportaje lanzamos un pequeño cuestionario con no más de 200 respuestas que ayudó a ver que hay dos términos para nada relacionados, pero muy confundidos: identidad de género y orientación sexual. Cuando hablamos de identidad nos referimos al sentimiento, a lo que se identifica uno mismo (mujer, hombre, no-binarie...). Y con la orientación hablamos de gustos, es decir, una persona con una identidad de mujer, puede tener una lesbiana o hetero entre otras. 

 

Entonces, si la genitalidad, hormonas y el resto de conjuntos biológicos que forman la diversidad no conforman la identidad de género, ¿qué lo hace? puede que hablando con personas que sufren o han sufrido disforia de género se entienda mejor. Entre tantos está Alba Palacios, primera mujer transgénero federada en el fútbol femenino.  Alba, que lleva con un balón “entre las piernas” desde los 2 años, opina que un transexual es todo aquel que transiciona: “Cuando eres trans desde que naces lo notas, no se como explicarlo pero se nota”. Teniendo en cuenta que el sexo no va conectado con el género habría que hacer una distinción entre ambos, “el género es como tú te sientes, puedes nacer con el sexo masculino y sentirte de género femenino”. Al igual que Mª José Martínez ha sufrido esos estereotipos en el deporte: “la gente antes de jugar contra mi piensa que tengo ventaja, pero después de jugar conmigo, ven que pueden tirarme como a cualquiera”. Alba Palacios dijo no distinguir cuerpos femeninos y masculinos si no hacerlo por la testosterona y denunció que las competiciones deberían medirse por la testosterona de la persona, puesto que es esta la que determina la potencia de las personas y no el género. 

Tamara Pazos, bióloga y neurocientífica gallega frente a todo este fenómeno explica que hay factores de ADN que determinan que la persona va a tener que bigote, va a ser alto o bajo, si va tener mamas o no. Entiende el ADN como un continuo y el género también lo es. 

Pero entre toda esta diversidad no encontramos solo a personas trans, también a personas no-binaries que no abrazan ninguno de los dos géneros impuestos nada más nacer y creando  un nuevo género llamado “tercer género”. Las personas no binarias rechazan la concepción de la sexualidad que reduce el género a los rasgos biológicos, es decir, a ser hombre o mujer, y admiten la posibilidad de transitar «zonas grises» entre ese «blanco y negro». Gracias al movimiento no binario se ha puesto en estudio la inclusión del pronombre de género neutro “elle” en la Real Academia Española para todas aquellas personas que desean identificarse en todos esos géneros más allá de los binarios.

 

“Para mi ser no binario es todo aquello que escapa de la norma y de esa dicotomía de hombre o mujer que esta establecida en la sociedad”, así definiría Jon un estudiante, no-binarie, de Publicidad y Relaciones Públicas de la UPV/EHU. Aunque admite no sufrir una disforia y no importarle que se dirijan a su persona como “el”,  hace hincapié en la necesidad que existe de incluir un género neutro: “sin las palabras la realidad se altera y se distorsiona entonces es necesario para dar visibilidad a todo ese colectivo que se identifica con ese tercer género y quieren que se les dirija hacía elles, me parece necesario porque además no provoca ningún mal a nadie el que ese pronombre se registre y se empiece a dar uso”.  

Fuente:ElJueves

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La binariedad no solo afecta a las personas cisgénero es algo que en más o menos medida afecta a toda la sociedad, los trans también tienen que lidiar con ella. Kimetz Renteria, bilbaíno trans de 18 años:  “Yo siempre he sido bastante femenino, aunque nunca he sido de exponer mi feminidad en cuanto a la ropa”. Justo antes de su transición pegó un cambio y empezó a hacer todo eso que no había hecho hasta el momento, ponerse vestidos, maquillarse etc.  “Yo creo que intentaba auto negarme” afirma el joven.

 

Después  de ese cambio radical Kimetz pensó “vale esto no es lo que quiero”. Una vez que anunció públicamente su nuevo género pego otro cambio radical, de la “feminidad extrema” pasó a la “masculinidad extrema”, “bueno todo lo masculino que puedo ser yo” subraya Kimetz. Con masculinidad extrema se refiere a llevar ropa masculina y comportarse de manera tradicionalmente masculina, notorio en la manera de sentarse o de hablar, incluso llegó a raparse el pelo.  

 

“Más adelante me di cuenta que tenía que filtrar”, afirma Kimetz,” yo al final no era ese y no importaba como fuera” ¿Estas personas luchan solas o quién les apoya?

Asociaciones y movimiento LGBTI

 

No es casualidad que todas o la mayoría de asociaciones, tengan asesoramiento jurídico, las asociaciones LGBTIQ+  cuentan con psicólogos, trabajadores sociales, pero también con personas responsables de la parte jurídica, ya sea por tener que proceder legalmente contra  crímenes de odio o porque hasta ahora no ha existido un marco jurídico que contextualice la situación de ciertas personas adecuadamente. 

 

El 1 de Marzo de 2007 hubo un cambio importante con la antes llamada Ley de identidad de Género, que ahora sería el equivalente a la Ley reguladora de la rectificación registral relativa al sexo de las personas. Dicha Ley permite a las personas transexuales realizar un cambio de registro de nombre y sexo sin necesidad de haberse sometido a una operación quirúrgica, eso sí, estas personas tienen que estar diagnosticadas con Disforia de género y aportar pruebas que acrediten que han sido tratadas medicamente durante al menos dos años. En España no todas las comunidades avanzan al mismo ritmo, hay comunidades como Euskadi y las Islas Canarias que sí que exigen un informe médico o psicológico que acredite la transexualidad, mientras que otras como Asturias, Cantabria, La Rioja, Castilla-La Mancha y Castilla y León no tienen Ley Trans. 

fuente: elDiario.es

 

Para entender el atraso que supone no tener ya esta clase de leyes de inclusión de género en España, podemos comparar con otros países como Argentina que ya ha aceptado un DNI con género no binario, e incluso en países europeos como Países Bajos que dejará de incluir el genero en el DNI. Para todo esto Alejandro Sañudo González, presidente de Avanza LGBTI, asociación de Ubrique, Cádiz, tiene una opinión: “el problema es que nosotros llevamos 40 años de retraso, éramos una de las democracias más adelantadas hasta que llegó Franco, eso nos estancó, no nos dejó evolucionar”. Desde su organización tratan de instruir sobre todo a niños, ayudarles a crecer sin miedo, a mostrarse y sentirse lo que quieran, fuera de los roles de género que nos ha impuesto la sociedad. Sobre todo, también dejó clara su postura sobre el pronombre neutro “elle”, “el propio colectivo creó el elle para diferenciar a esas personas que no son ni él ni ella”, aclaró. Reconoció que una de las conquistas del momento del colectivo es el pronombre “elle” el que también dice “no ver tan necesario más adelante cuando las personas sepan diferenciar los géneros”.

Otra de las muchas asociaciones que encontramos hoy en día es Aldarte en Bilbao, que se fundó en 1994 por dos de las compañeras que comenzaron a dar respuestas, sensibilización y orientación. Uno de los aspectos fundamentales de esta asociación son la atención psicológica y el asesoramiento jurídico. Gaizka Villar, trabajador social, afirma hacer una distinción entre género, como conjunto de estereotipos y construcción social, y sexo, desde un punto de vista biológico, pero también conciben el sexo más allá de la genitalidad: “no es lo único que tenemos, en ese sentido, si es verdad que parte de esa rama es más biológica, más corporal etc. esa definición que tenga el sexo, creemos que es un constructo social”, este pensamiento se basa en la construcción social que se crea frente a los genitales, por lo que no entienden el sexo como algo únicamente biológico si no que también social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La asociación Gehitu, opera desde 1998 en Donostia-San Sebastián, en el año 2006 fue nombrada asociación de utilidad pública y colabora desde entonces con Berdindu, un servicio de información y atención del Gobierno Vasco que trata temas relacionados con la diversidad sexual y de género. De Berdindu derivan otros grupos, como Berdindu Pertsonak, Berdindu Ibiltaria y Berdindu Eskolak. “Aquí damos una primera atención y ya luego los llevamos a Berdindu, donde se les hace una especie de seguimiento más personalizado” destacó Maitane Arzalluz, trabajadora de Gehitu. 

 

Esta asociación tiene capacidad de actuación en todo el País Vasco, colabora con diferentes asociaciones, entre ellas Naizen, Asociación de Familias de Menores Transexuales. Como Naizen no tiene un lugar físico en el que juntarse en Donosti, Gehitu les deja el espacio y ahí se reúnen cada martes. Beatriz Sever, la fundadora de dicha asociación, atiende a las familias de menores transexuales e intenta asesorarlos siguiendo el procedimiento correspondiente. 

 

Todas estas asociaciones tienen en común una cosa y es que pertenecen al colectivo LGBTI, son aquellas que llevan la voz cantante en la lucha por la diversidad sexual y ahora se han subido al tren de la identidad de género, sumándole siglas a sus ya conocidas L (lesbiana), G (Gay), B (bisexual) y ahora también T (trans), I (intersexual). Desde Kaleidos Intersex, Ana Belén Francia, afirmó  sentirse incómoda la primera vez que incluyeron la inetersexualidad en sus siglas puesto que no lo entendía muy bien, pero finalmente se dieron cuenta que la lucha y la visibilidad que buscan es la misma y agradece a todas estas asociaciones toda la visibilidad que se les está dando.

 

Consecuencias

 

Son decenas los diferentes géneros que existen, en México reconocen un tercer género llamado “muxe”, un término zapoteca(tribu indígena) que hace referencia al género que define a una persona nacida con genitales masculinos que asume roles femeninos en cualquiera de los ámbitos social, sexual y/o personal, entre otros muchos géneros que existen. La razón de su desconocimiento es la invisibilidad en la que viven las personas no binaries. Otro ámbito donde queda patente la invisibilidad que sufren las personas de género no binario, es la escasez de referentes culturales que tienen. Esto conlleva una falta de reconocimiento social, es decir, “lo que no se nombra, no existe”. No solo eso, en el mercado laboral también sufren discriminación, durante años ha estado prácticamente cerrado a las personas trans. Las cifras de desempleo dentro de este colectivo son alarmantes, presenta una tasa de paro del 85%. Como consecuencia de la situación que viven, muchas de estas personas han acabado en estado de extrema exclusión social, y todo esto sin mencionar la discriminación verbal y física que sufren. El camino a la tolerancia es único y se basa en el respeto y por supuesto la educación. 

 

Saliéndonos del marco binario podemos entender diversos géneros que merecen igual respeto. Es bonito pensar que no solo estamos encasillados en dos jaulas de las que podemos evadirnos y disfrutar de la diversidad que nos da el mundo.

Marta Llera

Naroa Ríos

Marcela Salazar

Adrian Tubia

Fuentes:

“Hay unas casillas que cubres para ser muy masculino y unas casillas que cumples para ser muy femenino, el recorrido que hace cada persona para llegar a esos gradientes de masculinidad y feminidad es personal” Tamara Pazos, bióloga y neurocientífica

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Captura de pantalla 2020-12-03 a las 22.
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Ancla 1
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muxe cromo cis
inter mosa cli ure
ide ori disfo transge transe
no bin dico
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Alba Palacios

Transgénero

Primera mujer transgénero federada en el futbol

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